YEGUAMEA, FOTO DEL 23 DE MARZO DE 2008 EN LA CUAL SE VE LA CASCADA. EL DÍA 28 NO LA VIMOS PORQUE ESTABA SECA.
sábado, 29 de marzo de 2014
martes, 25 de marzo de 2014
Ciudadanía.
Hola, amigos.
En estos tiempos de sobrebundancia de información acerca de la actividad política y de los propios políticos, leo casualmente:
"El ciudadano favorito de las autoridades es el idiota, o sea, el que anuncia con fatuidad "yo no me meto en política".
¡Como si eso fuera posible, como si uno pudiera vivir en una sociedad política desentendido de esa actividad, como si renunciar a la política no fuese también una actividad política y, por cierto, de las peores, porque cede a otros, sin saberlo, la capacidad de tomar decisiones sobre lo que antes o después va a afectarnos!
Ahí os lo dejo para que opinésis al respecto.
Saludos cordiales.
sábado, 4 de enero de 2014
Cuando un amigo se va.
Es cierto. Algo se muere en el alma.
Pero en mi caso ha sido distinto. La noticia del fallecimiento de un amigo, previsible y esperada, me ha dejado más bien petrificado; sorprendido; cuestionado; aplanado; desperanzado; de mal humor; mal, muy mal.
La culpa es mía porque no he conseguido intelectualizar la situación: a mi edad, ya debiéra estar al cabo de la calle de lo que da de sí la vida humana, por larga que esta llegue a ser.
Pero es que ahora la muerte, esta muerte, tiene un matiz: hasta ahora, los fallecidos eran, por lo general, personas muy mayores: padres, tios, vecinos de siempre, antiguos profesores y superiores, etc.
Esta vez, no. Ahora se trata del amigo de mi misma edad y circunstancias, con quien compartí los mejores años de mi infancia y juventud conviviendo en el mismo internado, con los mismos gustos y aficiones, incluso las galletas que su abuela le enviaba.
Ya de adultos, he seguido sus pasos y he participado de sus deseos e intereses en los diversos puestos que ha ocupado y hemos celebrado comidas de hermandad, enviado y recibido correspondencia, mensajes y e.mails. Estábamos muy unidos.
Esta muerte ha marcado mi recién estrenado calendario y me ha hecho cuestinar algunas maneras de ser y estar en la vida. Lo primero, lo más importante, etc.
También pienso que el ya lo tiene claro: ha visto la Luz que en su corazón esperaba, ha visto al Amor tal cual es, sin veladuras ni espejos.
Esto me da cierta serenidad y esperanza. No todo está perdido con la muerte. Hay Vida más allá de la vida.
Que goce en la Paz.
Pero en mi caso ha sido distinto. La noticia del fallecimiento de un amigo, previsible y esperada, me ha dejado más bien petrificado; sorprendido; cuestionado; aplanado; desperanzado; de mal humor; mal, muy mal.
La culpa es mía porque no he conseguido intelectualizar la situación: a mi edad, ya debiéra estar al cabo de la calle de lo que da de sí la vida humana, por larga que esta llegue a ser.
Pero es que ahora la muerte, esta muerte, tiene un matiz: hasta ahora, los fallecidos eran, por lo general, personas muy mayores: padres, tios, vecinos de siempre, antiguos profesores y superiores, etc.
Esta vez, no. Ahora se trata del amigo de mi misma edad y circunstancias, con quien compartí los mejores años de mi infancia y juventud conviviendo en el mismo internado, con los mismos gustos y aficiones, incluso las galletas que su abuela le enviaba.
Ya de adultos, he seguido sus pasos y he participado de sus deseos e intereses en los diversos puestos que ha ocupado y hemos celebrado comidas de hermandad, enviado y recibido correspondencia, mensajes y e.mails. Estábamos muy unidos.
Esta muerte ha marcado mi recién estrenado calendario y me ha hecho cuestinar algunas maneras de ser y estar en la vida. Lo primero, lo más importante, etc.
También pienso que el ya lo tiene claro: ha visto la Luz que en su corazón esperaba, ha visto al Amor tal cual es, sin veladuras ni espejos.
Esto me da cierta serenidad y esperanza. No todo está perdido con la muerte. Hay Vida más allá de la vida.
Que goce en la Paz.
lunes, 30 de diciembre de 2013
Los siglos me contemplan
Hola:
No soy Napoleón en Egipto pero lo que digo es cierto: 400 años me contemplaban mientras estaba el día de Navidad en Misa en la iglesia de San Nicolás.
Ocurrió que la homilía se puso un poco espesa y me fui evadiendo al contemplar el maravilloso retablo que tenía delante, allí colocado a comienzos del siglo XVI.
Pensé en quienes lo crearon, labraron y costearon. En su manera de estar en la iglesia escuchando los latines de las interminables celebraciones; la penumbra por la falta de iluminación adecuada; en sus ropajes, en sus usos y costumbres para acceder -pequeña puerta de entrada que hoy permanece- y situarse en el templo sin los bancos actuales, con sus sombreros, golas y libreas, con sus espadas, espuelas, etc.
Siglo XVII, en tiempos del Barroco. Tiempos de Contrarreforma posconciliar con sus estrictas y moralizantes constumbres; tiempos de oscuridad, de morados, de penitencia. Tiempos de Inquisici´n, de guardar las formas. Tiempos de miseria, de picaresca. Tiempo de imprenta y de impresores frente a esta iglesia de San Nicolás..
Siglo XIII de ilustración, de afrancesamiento, de revueltas, de gurerra abierta, de absolutismos..
¿Cómo afectaría todo esta al culto y a las celebraciones?
Pero en este momento concluyó el sacerdote su homilía y volví a centrarme en lo que se celebraba.
Si algún otro día me despisto durante la homilía, prometo contaros adonde me ha llevado la imaginación...
No soy Napoleón en Egipto pero lo que digo es cierto: 400 años me contemplaban mientras estaba el día de Navidad en Misa en la iglesia de San Nicolás.
Ocurrió que la homilía se puso un poco espesa y me fui evadiendo al contemplar el maravilloso retablo que tenía delante, allí colocado a comienzos del siglo XVI.
Pensé en quienes lo crearon, labraron y costearon. En su manera de estar en la iglesia escuchando los latines de las interminables celebraciones; la penumbra por la falta de iluminación adecuada; en sus ropajes, en sus usos y costumbres para acceder -pequeña puerta de entrada que hoy permanece- y situarse en el templo sin los bancos actuales, con sus sombreros, golas y libreas, con sus espadas, espuelas, etc.
Siglo XVII, en tiempos del Barroco. Tiempos de Contrarreforma posconciliar con sus estrictas y moralizantes constumbres; tiempos de oscuridad, de morados, de penitencia. Tiempos de Inquisici´n, de guardar las formas. Tiempos de miseria, de picaresca. Tiempo de imprenta y de impresores frente a esta iglesia de San Nicolás..
Siglo XIII de ilustración, de afrancesamiento, de revueltas, de gurerra abierta, de absolutismos..
¿Cómo afectaría todo esta al culto y a las celebraciones?
Pero en este momento concluyó el sacerdote su homilía y volví a centrarme en lo que se celebraba.
Si algún otro día me despisto durante la homilía, prometo contaros adonde me ha llevado la imaginación...
domingo, 22 de diciembre de 2013
Yo miro, tu miras.
El pasado miércoles, con los cambios de días de clase, me despisté y bajé a clase, como cada día.
Viendo la situación y que tendría que esperar una hora hasta el momento del ensayo con el Coro, me acomodé en un aula en la que sí había clase.
La asignatura era "Comunicación Interpersonal con el profesor D. Eufrasio.
Mi primer reacción fue recordar y añorar mi primer curso en la UPSA, hace ya 6 años, en que también cursamos dicha asignatura. Y sentí una gran añoranza de aquel año, de la asignatura y del profesor que tan gratamente nos introdujo en el mundo de la sicología aplicada.
D. Eufrasio nos propuso el tema del día: la comunicación no verbal, compuesta de signos diversos, como el apretón de manos, la mirada.
Una mirada es suficiente para que el emisor envíe un mensaje claro a receptor. Una mirada franca y abierta en muy distinta o otra torva y dura. Una mirada puede indicar sorpresa, desafío, burla. Matizar y corroborar un discurso.
Una mirada alegre y franca puede alegrar el día a cualquiera, cual rayo de sol y, además, no cuesta nada.
Y entonces pensé lo facil y sencillo que puede resultar alegrar la vida a los demás, siquiera con una sonrisa sincera que transmita alegría, cariño, cercanía, amistad, etc
Por cierto, vosotros no me véis pero os estoy mirando. ¿ Lo notáis?
Viendo la situación y que tendría que esperar una hora hasta el momento del ensayo con el Coro, me acomodé en un aula en la que sí había clase.
La asignatura era "Comunicación Interpersonal con el profesor D. Eufrasio.
Mi primer reacción fue recordar y añorar mi primer curso en la UPSA, hace ya 6 años, en que también cursamos dicha asignatura. Y sentí una gran añoranza de aquel año, de la asignatura y del profesor que tan gratamente nos introdujo en el mundo de la sicología aplicada.
D. Eufrasio nos propuso el tema del día: la comunicación no verbal, compuesta de signos diversos, como el apretón de manos, la mirada.
Una mirada es suficiente para que el emisor envíe un mensaje claro a receptor. Una mirada franca y abierta en muy distinta o otra torva y dura. Una mirada puede indicar sorpresa, desafío, burla. Matizar y corroborar un discurso.
Una mirada alegre y franca puede alegrar el día a cualquiera, cual rayo de sol y, además, no cuesta nada.
Y entonces pensé lo facil y sencillo que puede resultar alegrar la vida a los demás, siquiera con una sonrisa sincera que transmita alegría, cariño, cercanía, amistad, etc
Por cierto, vosotros no me véis pero os estoy mirando. ¿ Lo notáis?
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

